jueves, 18 de mayo de 2017

Análisis - Hamtaro: RompeCorazones (Game Boy Advance)

En un principio no iba a realizar este análisis, pero le prometí a Sergio Guillardini, el lector más fiel de TFR, que haría una review a un juego basado en un anime (aunque seguro que ni de coña se esperaba que sería éste). La animación japonesa siempre ha sido un buen material para hacer videojuegos, desde los Dragon Ball Z Budokai de PlayStation 2 hasta los actuales Naruto y Sword Art Online, pero en realidad ésta es una práctica que se remonta a muchos años atrás. Los shonen no son los únicos animes de los que se pueden hacer grandes videojuegos, pues algunos kodomo también han demostrado ser dignos de tener su propio software de entretenimiento. Si no entendéis estas palabrejas tan raras, os explico: los shonen están dirigidos a un público juvenil, mientras que los kodomo son series enfocadas a niños. Y el caso que nos ocupa hoy es el de un juego basado en una serie perteneciente a este género...


¿Qué puñetas...? ¿Hamtaro también ha tenido juegos? 

No sólo ha tenido, sino que éste no es el primero de ellos. De hecho, existieron anteriormente un par de juegos de la pandilla de roedores para Game Boy Color, aunque a nosotros sólo nos llegó el segundo, titulado Hamtaro: ¡Seamos Hamigos!. En mayo de 2002, se lanzó el primer juego del popular personaje para Game Boy Advance en Japón, y un año después llegó a Europa. Hamtaro: RompeCorazones fue, al igual que su precuela, desarrollado por Pax Softnica. Puede que el nombre no os diga nada, pero colaboraron en el desarrollo de grandes juegos de Nintendo como Pokémon Snap y EarthBound. En esta ocasión, han venido a demostrarnos las maravillas que uno puede hacer con cualquier licencia. 

Aunque a simple vista este pequeño hámster no parece ofrecer mucho con lo que hacer un buen videojuego, lo cierto es que Hamtaro: RompeCorazones es un título de aventuras y puzles muy competente. Si vas a jugarlo hoy día, no esperes una historia muy madura ni unos valores de producción altísimos en el interior de un cartucho de hace quince años para una consola portátil; por otro lado, prepárate para una aventura muy larga, entrañable y cargada de humor.

Pese al clarísimo tono infantil de la historia, el juego cuenta
con su propio villano original, nunca antes visto en el anime.

La trama se desarrolla en un mundo donde los hamsters tienen sus propias áreas de diversión y descanso. Un día, un roedor con muy malas intenciones llamado Diablito decide acabar con todo el amor del mundo, separando a cualquier pareja de hamsters que se encuentre valiéndose de sus mentiras y artimañas. Sólo un dúo con un lazo irrompible, con la ayuda de la benévola Armonía, podrá parar las patas a Diablito... Y ahí es donde entran Hamtaro y Lacitos (a quienes podemos cambiar los nombres si queremos). Controlando a estos dos chiquitines, tendremos que visitar diferentes lugares para volver a unir a las parejas divididas por el portador del tridente y, con ello, fortalecer la relación de los protagonistas.

Así es, ésta es una historia que gira en torno al amor (obviamente no es un Final Fantasy VIII narrando un romance, pero tampoco vamos a pedir unos giros argumentales muy bestias a un juego basado en un dibujo animado infantil), y viene que ni pintado a un apartado artístico adorable como él solo. Los gráficos están hechos para parecerse lo máximo posible a la serie, dotando a los personajes de una expresividad increíble para el tamaño de sus sprites. A esto hay que añadir la inmensa variedad de animaciones y lugares: un bosque, una playa, un parque temático, una selva y hasta una mansión encantada. Sobra decir que la música está a la altura: no sólo se incluyen un montón de melodías originales y pegadizas, sino que además los desarrolladores se tomaron la libertad de añadir el tema del opening de la serie en su versión americana a las ediciones occidentales del juego.

Aventura gráfica, puzles, minijuegos... No sabría ni
cómo clasificar este raro pero homogéneo espécimen.

Al igual que en muchas aventuras gráficas, Hamtaro: RompeCorazones cuenta con opciones de diálogo, aunque aplicadas de una forma un poco diferentes... A lo largo de nuestra pequeña gran aventura, tendremos que aprender palabras en el idioma de los hamsters y registrarlas en el LexiHam para utilizarlas como medio de interacción con otros paisanos o con elementos del entorno. Hay cuatro palabras básicas a las que podremos acceder en casi cualquier momento: "Hamha" hace las veces de saludo, "Hif-Hif" se utiliza para identificar objetos con el olfato, "RoTak" es lo más parecido a un ataque en forma de voltereta, y "CavaTak" permite excavar para pasar por madrigueras o desenterrar cosas. También tienes las opciones "A-Ham" y "Na-Ham", que significan "sí" y "no" respectivamente. Prácticamente todos los hamsters del juego reaccionan con cada una de las palabras básicas, y sus reacciones son realmente divertidas de presenciar, más aún cuando se trata de un miembro del Ham-Ham Club, pues cada uno tiene una personalidad definida.

Hay muchísimas palabras que aprender, pero por fortuna, no tendrás que ir probando una por una hasta que des con la clave, sino que se te ofrecerá una lista con las palabras utilizables en cada interacción que realices, representando las no aprendidas mediante un signo de interrogación. Así que puedes reaccionar de distintas maneras, haciendo saber a alguien que su pareja se siente desconsolada o pidiendo un favor a un buen samaritano, todo acompañado de animaciones muy elaboradas para cada acción. Esta mecánica tan curiosa agrega mucha rejugabilidad, incita a volver a visitar ciertas ubicaciones para descubrir secretos con tu vocabulario de roedor ampliado, e incluso se han molestado en traducir al castellano cada palabra para que tenga cierto sentido ortográfico frente a su sinónimo. El gran "pero" aquí es que tienes que usar lo recopilado en el LexiHam para todo. Y cuando digo "todo", es "TODO". No puedes recoger nada sin antes olisquearlo con "Hif-Hif" o desenterrarlo con "CavaTak", y cuando lo has hecho unas quinientas sesenta y nueve veces, se convierte en un auténtico coñazo. 

A veces, Diablito tratará de engañar a un miembro de la pandilla
para romper una amistad. ¡Impídelo usando el poder del LexiHam!

No contamos con muchos minijuegos, pero hay una gigantesca cantidad de secretos. Uno de los que ocupará la mayor parte de tu tiempo será el hallazgo de rocas que podrás llevar al Ham-Ham Club para desfosilizar. ¿Cómo hacemos esto? ¡Con "FroTak", una palabra que permite a Hamtaro y a Lacitos coger un paño y frotar la roca hasta que revele su belleza oculta! Y nosotros invirtiendo millones en investigación y tecnología cuando los hamsters hacen maravillas con un simple trapo... Las gemas que consigas pueden combinarse para crear cosméticos muy chulos que, junto con los que compres en la boutique, podrás equipar a la entrañable pareja para una sesión de fotos. Ponlos bien arregladitos con sus adornos y guarda el resultado en un álbum. Es una chorrada, sí, pero ¿has visto cosa más adorable que un hámster disfrazado?

Otra forma de ampliar el entretenimiento es crear bailes a partir de las palabras recogidas en el LexiHam. Aprovechando que cada una hace que Hamtaro y Lacitos realicen una simpática animación, puedes combinarlos para hacer una coreografía. ¡Incluso hay un concurso de baile en una parte temprana del juego! Estaría bien que pudiera colocarse una animación en cualquier segmento de la canción, ya que hay ciertas restricciones para esto, pero sigue siendo un detalle interesante.

Ah, y para nuestra sorpresa, Hamtaro: RompeCorazones es muy largo. Llegar al final del juego puede llevar un tiempo moderado, pero si vas a por todos los corazones, gemas y secretos que puedes encontrar, vas a tener que echar un buen puñado de horas. Es una pena que éste no sea un título tan conocido, ya que con muy poco, da para mucho

La cosa no parece acabar nunca, y eso es bueno teniendo
en cuenta lo adictos que somos algunos al descubrimiento.

¿Conclusiones?

Puede que a día de hoy no parezca algo como para tirar cohetes, pero en su momento, Hamtaro: RompeCorazones fue algo único para Game Boy Advance. Entretenimiento simple, sin pretensiones y efectivo, disfrutable para los más pequeños y con un despunte en la animación como se ha visto en pocos juegos de la portátil de Nintendo. El hámster más famoso del mundo puede presumir de tener un buen videojuego que mezcla varios conceptos correctamente sin perder ni una pizca de personalidad. 

Gráficos
Una de sus mayores fortalezas. Plasma de manera sobresaliente el espíritu del anime y presume de su cantidad y calidad de animaciones.

Sonido
Varias composiciones originales muy buenas, y hasta hay un sonido diferente para cada palabra del LexiHam. Si cierras los ojos, puedes imaginar que estás escuchando gritos de Pokémon.

Jugabilidad
Algo repetitiva en según qué circunstancias, y puedes llegar a quedarte atascado/a en más de un segmento de la historia, pero su variedad y minijuegos hacen que la herida escueza menos.

Duración
En éste apartado, nos ha pillado totalmente por sorpresa. Ésta es una aventura muy extensa con mogollón de secretos que desentrañar y muchísimos coleccionables.

Lo mejor
· Gráficos muy buenos para una Game Boy Advance.
· El calco casi idéntico del humor de la serie.
· Muchísimo que ver y hacer.

Lo peor
· Puede resultar un tanto monótono en algunas partes.
· Tiende a ser infravalorado por el mero hecho de ser un juego de Hamtaro.
· ¡¿Por qué tengo que olfatear cada m#€r*@ que quiero recoger?!

Nota final
6'5

domingo, 14 de mayo de 2017

Análisis - Yooka-Laylee (PC / Switch / PS4 / Xbox One)

Me encanta redactar el comienzo de cada análisis simplemente por el hecho de que puedo tomarme la libertad de hacer un poco de memoria para poneros al día. A los más jóvenes tal vez no os diga nada el nombre de Rare, pero creedme, no bromeo cuando digo que fue una de las compañías más revolucionarias de su tiempo. Con formidables trabajos como el desafiante y variado Battletoads, el frenético fighter Killer Instinct y el novedoso shooter GoldenEye 007, considerado a día de hoy el mejor videojuego basado en una película. Durante su etapa con Nintendo, Rare tuvo libre albedrío para trabajar con las licencias más preciadas de Japón, creando la legendaria saga Donkey Kong Country y el curioso Star Fox Adventures. Ahí acabó la bonita época con Nintendo. Poco después, el estudio británico fue adquirido por Microsoft y, bueno... sus juegos comenzaron a perder chicha poco a poco, aunque esperemos que el futuro Sea of Thieves evite que la compañía termine naufragando. Ya os he dado bastante la chapa con este tema, ahora hablemos del sucesor espiritual de uno de los trabajos más adorados y recordados de Rare.


¿Un sucesor espiritual? ¿Y eso qué es?

Me alegra que lo preguntes, pues es un término que se ha estado utilizando muy a menudo últimamente. Un sucesor espiritual, al menos aplicado al mundo de los videojuegos, es un título fuertemente inspirado por una obra anterior cuya licencia ha pasado mucho tiempo sin utilizarse. Es el caso de, por ejemplo, Mighty No 9, destinado a traer de vuelta el control y desarrollo de fases de los clásicos Mega Man (otra cosa es que aquello saliera bien). En esta ocasión, hablaremos del sucesor espiritual de Banjo-Kazooie y Banjo-Tooie, dos de los mejores trabajos de Rare para Nintendo 64. Si no habéis oído hablar de ellos, os hago un breve resumen: son juegos de plataformas en 3D cuyos protagonistas son un oso llamado Banjo y una pájara llamada Kazooie; siempre van juntos y combinan sus facultades para sortear obstáculos y coleccionar un montón de objetos dispersos por niveles de gran tamaño. 

Como el panorama apuntaba a que nunca jamás íbamos a tener un plataformas noventero de calidad por parte de Rare, algunos de sus miembros dejaron la compañía y formaron una independiente a la que bautizaron Playtonic Games. En 2015, presentaron el por aquel entonces llamado "Proyecto Ukulele", anunciándolo como un regreso a las coloridas y sorprendentes aventuras caricaturescas que cautivaron a toda una generación, con personajes como Gex, Spyro, Mario y, por supuesto, Banjo y Kazooie. Se basaron en el concepto de estos dos últimos personajes: un par de animales graciosos que unen sus habilidades con el fin de progresar en su camino. Poco más se sabía, aparte de que contaba con ex-trabajadores de Rare dándolo todo en el proyecto, y surgieron varios diseños hechos por fans usando como base la única imagen de los personajes que habían presentado; hasta que, finalmente, se anunció el título del juego junto al diseño y nombre de los protagonistas: Yooka-Laylee. Inmediatamente, comenzó una recaudación vía Kickstarter, requiriendo un mínimo de 175.000 libras para alcanzar su meta. Y no sólo lo consiguieron en poco tiempo, ¡sino que llegaron a los más de dos millones de libras a pocas horas de acabar el periodo de financiación!

Ésta fue la primera aparición de Yooka y Laylee en internet.
No imagináis cómo flipamos muchos cuando se presentaron.

El dineral recaudado les ha permitido, entre muchas cosas, lanzar el juego en diferentes plataformas desde el primer día, traducirlo a varios idiomas y agregar jefes finales variados y sorprendentes. Finalmente, en plena Semana Santa de este mismo año, el retorno de la vieja Rare se ha hecho realidad para todos los jugadores. De entrada, Yooka-Laylee es uno de los indies más ambiciosos que hemos recibido este año, y se nota en cada esquina: el diseño de los personajes es digno de la casa que ha dado color a esta aventura, los escenarios son enormes y repletos de detalle, y las animaciones y expresiones faciales hacen las delicias de nuestros ojos. Además, los requisitos para jugarlo en PC son muy asequibles, gracias al eficiente motor Unity, y la optimización a consolas es más que decente, con mejoras en el parche de lanzamiento que asegura el arreglo de muchos problemas de cámara y una tasa de fotogramas muy estable. La única pega la pondría a algunos efectos como el de las llamaradas o el agua, que no están tan conseguidos como podrían.

¿Y qué se puede decir del apartado sonoro? Ha habido una cantidad considerable de quejas con las voces de los personajes, ya que imitan el estilo de Banjo-Kazooie: diálogos subtitulados en los que el emisor hace una serie de onomatopeyas repetitivas. Es un poco molesto en según qué situación, sí, pero si realmente eso es lo peor que se puede sacar del juego, yo soy el primero que se alegra por ello. Aparte, Playtonic Games está muy atenta al feedback de los fans y ya están trabajando en una actualización que permitirá saltar los diálogos, haciendo de paso un gran favor a la comunidad de speedrunners. Todo esto se adereza con una música absolutamente sublime. Sólo hace falta decir que ha sido compuesta por Grant Kirkhope y David Wise para asegurarnos una experiencia auditiva más allá de lo asombroso. Esa atmósfera, el tono adorable y vivo de los mundos que visitamos, los personajes que encontramos... Todo se ve sustancialmente reforzado con la banda sonora que nos acompaña, así que esto es un grandísimo punto a favor para Yooka-Laylee.

Lo malo de inspirarse mucho en plataformas de los noventa 
es que hay un riesgo de que cuente con los mismos fallos.

La historia esta vez no irá de rescatar a la hermana de Yooka (principalmente porque no tiene, o eso creemos), sino de recuperar un libro perdido. En lo más alto de la Colmena del Saber, se ha construido una máquina que absorbe libros de todo el mundo; con ellos, el malvado Capital B planea reescribir el curso de la historia para dominar el universo entero. De paso, la maquinaria aspira también el libro de Laylee, un tomo muy especial que pierde sus páginas por el camino. Dichas hojas están vivas, se llaman Pagies y serán las que permitirán al lagarto y su amiga seguir adelante con su búsqueda.

Ya lo he dicho antes y es un hecho, pero Playtonic Games se ha inspirado muchísimo en el oso mochilero y su amiga con plumas a la hora de crear su primera obra independiente. No digo esto como algo malo, de hecho es divertido encontrar similitudes con su legado; la más obvia es que los protagonistas son dos amigos animales que van siempre unidos. En este caso, se ha optado por el camaleón Yooka y la murciélago Laylee, cada uno con las habilidades típicas de los de su especie: Yooka puede comer cosas a distancia con su lengua y volverse invisible, mientras que Laylee es capaz de volar y emitir ultrasonidos para aturdir a los enemigos y encontrar objetos ocultos. Por supuesto, éste es uno de esos títulos carentes de lógica, como que la invisibilidad de Yooka también oculte a su compañera, o que Laylee pueda alzar el vuelo mientras carga con un reptil que dobla su tamaño, pero la jugabilidad es tan satisfactoria y variada que se nos olvida rápidamente este tipo de cuestiones irrelevantes. 

De Banjo-Kazooie, ha heredado un porrón y medio de conceptos, como las transformaciones. La doctora Puzz es un híbrido de humana y pulpo que, mediante su poderoso rayo mórfico, podrá fusionar a Yooka y a Laylee y convertirlos en algo relacionado con el mundo en que se encuentran (un quitanieves, un helicóptero y hasta un banco de pirañas). Hablando de mundos, éstos son pocos pero muy grandes y diversos, y se pueden ampliar con Pagies; accedemos a los diferentes Bibliomundos (llamados así porque se entra por un libro gigantesco) recorriendo la guarida de Capital B, la cual hace las veces de mundo y portal a otros. Aparte de las Pagies, coleccionaremos otros objetos como las plumas doradas, monedas de cambio que ofreceremos a la serpiente Trowzer para que nos enseñe útiles movimientos, puesto que empezamos con muy pocos. 

Hay gran cantidad de personajes únicos y graciosos, como
Kartos, el doctor Quack, Blasto... ¡Hasta Shovel Knight!

Al igual que pasaba con los Jinjos que tenía que encontrar el dúo dinámico de Nintendo 64, en Yooka-Laylee nos tocará dar con los cinco espíritus de escritores que habitan en cada Bibliomundo. Pero no bastará con encontrarlos: a cada uno hay que convencerlo de que se deje atrapar de una forma distinta, como darle de comer, tener un enfrentamiento o revelar su posición con los ultrasonidos de Laylee. Todo esto, unido al resto de coleccionables, hace que la exploración sea nuestro recurso principal y más gratificante. Aunque, por agregar algo nuevo, podrían haber metido un mapa o algo parecido, ya que cuando quedan pocas cosas por encontrar, cuesta muchísimo completar el 100% de un Bibliomundo. Habrá quien diga que esto haría el juego más fácil, pero yo digo que haría varias partes mucho menos tediosas. Yooka-Laylee de por sí tiene una dificultad moderada, un mapa no va a restar emoción a los desafíos. Esperemos que lo implementen en algún futuro parche...

El último coleccionable que merece la pena mencionar es la moneda, la cual nos abre el acceso a los minijuegos de Rextro, un dinosaurio de 64 bits que ha montado una gran máquina arcade en cada mundo. Hay un puñado de minijuegos divertidísimos, incluyendo una localización en la Colmena del Saber con todas las recreativas del amiguito anticuado. Es posible jugar en modo local con tres colegas más a estos adictivos desafíos, y si añadimos que existe un modo cooperativo para dos jugadores, ¡la cosa mejora! Por desgracia, los fondos no daban para abrir servidores online, así que todo esto tiene que realizarse desde la misma consola o PC.

A los enfrentamientos contra jefes finales, los cuales son geniales y con estrategias muy diversas, añadimos el Cuactionario del Dr. Quack. Haciendo honor al cuestionario de Gruntilda, de vez en cuando el secuaz de Capital B nos interrumpirá para superar una prueba de diez preguntas. ¡Y no son diez cualquiera! Aunque algunas son sencillas, en otras nos formulará cuestiones sobre datos a los que no hemos prestado demasiada atención, como el número total de Pagies o de plumas que hemos recogido hasta ese momento. Es brillante, y mejora con las reacciones desternillantes del Dr. Quack cada vez que acertamos.

Desafortunadamente, la única variedad en los villanos se encuentra en los jefes, porque el resto de enemigos son simples, genéricos y recurrentes, todos pueden vencerse con facilidad y parecen estar ahí sólo por hacer bulto. Están los típicos súbditos de siempre que cambian de aspecto en cada Bibliomundo (pero todos tienen exactamente el mismo comportamiento), las abejas robóticas que disparan dardos y estallan al ser vencidas, los ojos saltarines que se acoplan a objetos del mapa para embestir a Yooka y a Laylee, las medusas (que por cierto, son el único enemigo que se encuentra bajo el agua) y los grandullones que pegan fuerte y tienen mucha vida. Creo que no me dejo nada.

Mundos hermosos e inmensos con mogollón de desafíos
esperando ser completados. ¡Lo de Playtonic es otro nivel!

Para compensar, toda la diversidad que falta a los enemigos la tienen los desafíos y puzles de cada Bibliomundo. En cada uno de ellos tendremos que hacernos con 25 Pagies, y aunque algunas de ellas serán muy obvias y fáciles de conseguir, en otras tendremos que estrujarnos un poco más los sesos. Hay una gran cantidad de pruebas donde deberemos aprovechar las físicas, la velocidad o los movimientos comprados a Trowzer para superarlas con éxito. Aunque cada mundo tiene sus propios NPC's, hay algunos que aparecerán siempre, como la vagoneta minera Kartos, que nos llevará a lo largo de un nivel sobre raíles para recolectar gemas y conseguir una Pagie si recogemos las suficientes por el camino. ¡Hay hasta un enfrentamiento contra jefe final durante una de estas fases! Aunque es largo y muy difícil, aporta algo distinto.

Por último, queda hablar de uno de los puntos fuertes de Yooka-Laylee: el humor. Las personalidades de los protagonistas se complementan muy bien, siendo Yooka un alma caritativa y amable, y Laylee algo más descarada y bromista. Cada uno de los personajes de este juego aporta chistosas conversaciones, con una excelente traducción al castellano que, quitando algún fallito leve de redacción, hará que soltemos más de una risa ante la pantalla. Por no hablar de las rupturas de la cuarta pared que dejan en pañales a las del mismísmo Kid Icarus: Uprising. ¡Sencillamente genial!

La espera ha terminado, ¡y por fin podemos gozar de 
un plataformas clásico con la tecnología de hoy día!

¿Conclusiones?

Ya está casi todo dicho, al menos por ahora... Le auguro un gran porvenir a Yooka-Laylee, un juego que ofrece lo que promete y más. Las sorpresas constantes, la nostalgia que transmite, los personajes geniales en diseño y personalidad, la música... Tiene muy pocos fallos incorregibles, y viendo lo entregados que están sus padres, sólo espero cosas buenas en un futuro a medio plazo. ¡Enhorabuena, Playtonic Games! ¿Significa todo esto que tendremos un Tooka-Laylee tarde o temprano?

Gráficos
Exceptuando un par de efectos poco pulidos, en este apartado es de los mejores del terreno indie. Los personajes, escenarios y animaciones se ven de infarto.

Sonido
¡Grant Kirkhope y David Wise, maldita sea! ¿Qué más quieres? Los genios que trabajaron en la música de Donkey Kong Country, Banjo-Kazooie y Conker's Bad Fur Day vuelven a petarlo.

Jugabilidad
Aquí destaca monumentalmente. El control de Yooka y Laylee es un "triple fl-": fluido, flexible y flipante. ¡Y hay que añadir los niveles con Kartos y las transformaciones!

Duración
No lleva ni mucho ni poco tiempo llegar hasta Capital B, pero si tu objetivo es el 100% del juego completo, te esperan horas y horas de plataformeo y puzles.

Lo mejor
· El retorno de los clásicos plataformas en 3D, ¡de la mano de unos prodigios!
· Gráficos caricaturescos y encantadores, con una banda sonora aún mejor.
· Jugabilidad increíble, mucho humor y personajes entrañables.

Lo peor
· La versión de Wii U fue cancelada y no existe edición física para Switch. Por ahora...
· Muy poca variedad de enemigos comunes.
· Estaría guay que pudiera jugarse online.

Nota final
8'5

sábado, 6 de mayo de 2017

Análisis - Little Nightmares (PC / PS4 / Xbox One)

2017 está siendo un año buenísimo para los indies. Por un lado, Shovel Knight ha sido ampliado con su segunda expansión gratuita Specter of Torment y la posibilidad de cambiar el género de los personajes; por otro, Playtonic Games por fin ha lanzado su primer juego, Yooka-Laylee, una vuelta a los plataformas de los noventa en toda regla. ¡Y todavía estamos expectantes a ver qué tal va todo con el llamativo Cuphead! Pero por ahora, vamos a hablar del último lanzamiento de Tarsier Studios bajo el sello de Bandai Namco. Esta compañía ya ha trabajado en contenido adicional para la saga LittleBigPlanet y son los creadores de Rag Doll Kung Fu: Fists of Plastic Tearaway Unfolded, exclusivos de Sony que pasaron sin pena ni gloria. Ésta es la primera vez que trabajan en un título multiplataforma. ¿Cómo les habrá ido en esta ocasión? Echemos un ojo...


¿Terror, plataformas o ambas cosas?

Creo que habría que zanjar este asunto antes que nada para poder seguir utilizando los términos correctos durante el resto de la review. En varias páginas webs y análisis de otros usuarios, éste es un juego calificado dentro del género de puzles y plataformas, aunque también se relaciona con el de terror. No hay motivo para pensar lo contrario: es un regreso a los miedos de la infancia, hay muchísimos elementos de los juegos de terror convencionales (criaturas grotescas, oscuridad, sangre, clímax visual y sonoro) y la advertencia de edad para mayores de dieciséis años está ahí. No quisiera meterme mucho en polémica, y menos nada más comenzar el análisis, pero da la sensación de que mucha gente no parece darse cuenta de que el margen para experimentar con el terror es muy amplio, y del mismo modo que, hace unos años, Scott Cawthon tuvo la creatividad necesaria para hacer un point and click muy original sobre robots en una pizzería, Tarsier Studios vuelve a aportar frescura al género con Little Nightmares.

En esta ocasión, el estudio se ha visto muy favorecido por la publicidad que ha ofrecido Bandai Namco, mas aun con todo, diría que éste ha sido su mejor trabajo (vale que sólo han hecho cuatro juegos, pero por algo se empieza, ¿no?). Gráficamente, se han sacado el... esto, el Unreal Engine 4 de la manga y han hecho algo increíble. De nada sirve una potencia gráfica brutal sin una buena dirección artística, y aquí Little Nightmares destaca muchísimo. No he leído reviews de otras páginas webs, pero seguro que en más de una aparece en algún punto el nombre de cierto director de cine, ya sabéis de quién hablo... Y no me extrañaría, porque parece una obra suya, con una capa de pintura extra de horror: las estructuras retorcidas, los humanoides desproporcionados, los colores y las penumbras bailando constantemente... ¡Y una protagonista con chubasquero amarillo! ¿Coraline? No, se trata de Six, una niña inteligente y escurridiza. Pongámonos al día con la historia...

El yuyu te va a visitar con más frecuencia de la que te gustaría.
Desde el principio, nos enfrentamos a lo desconocido sin ayuda.

Los acontecimientos de Little Nightmares transcurren en el interior de Las Fauces, una prisión submarina que hace las veces de restaurante y zona de juegos. Sin embargo, ni los huéspedes ni los presos son gente común: estos últimos son niños aterrados y llenos de secretos. Dicen que, una vez se entra en Las Fauces, no hay forma de salir, pero Six está ahí para demostrar lo contrario. Equipada únicamente con su característico chubasquero y un mechero, deberá hallar la manera de salir de la prisión y volver a la superficie, enfrentándose a sus miedos y empleando su imaginación para abrirse paso a lo desconocido.

Puestos a hablar de la atmósfera, y ya que hemos elogiado sus magníficos gráficos, deberíamos dedicar las mismas palabras a la música, pues es increíble en todos los sentidos: inocente a la par que espeluznante, juguetona y terrorífica a la vez. También se nota mucho el empeño puesto en los sonidos ambientales, el chirrido de puertas y muebles al moverse, los latidos del corazón al sentir una presencia... Y si adquiriste la Six Edition del juego, podrás disfrutar de un CD con toda la banda sonora, ¡y un montón de cosas más! Un cómic, una figurita de Six muy mona, pegatinas, un póster, un libro de bocetos... Y el juego, claro. Otro punto a favor de la Six Edition es que es la edición especial de un videojuego más asequible que se ha visto jamás, llegando a ser más barata que la mayoría de ediciones simples de títulos "Triple A".

La gran fortaleza de Little Nightmares es que transmite y logra que nos familiaricemos con el entorno sin usar ni una sola palabra, más allá de explicar brevemente los controles en el momento que sea preciso. Es cierto que hay varios cabos sin atar, mucho que descubrir, y aunque el detallado entorno nos puede aportar algo de información sobre lo que se cuece en las entrañas de esta pesadilla, no estamos presenciando más que la punta del iceberg. Sería interesante que, en un futuro cercano, a este juego le pasase lo mismo que a Yume Nikki y que la comunidad de jugadores empezase a presentar diversas teorías. Bueno, tal vez no a la misma escala, ya que eso es casi imposible.

Aquí hay que usar la cabeza, saber cómo y dónde colocar cada
objeto para proseguir. Y a veces, el tiempo irá en nuestra contra.

Esta encantadora pesadilla se desarrolla a lo largo de cinco localizaciones: la prisión, la guarida, la cocina, la zona de huéspedes y los aposentos de la Dama. Cada uno tiene un diseño y ambientación realmente sorprendentes, con cada paso que damos nos sentimos más en peligro y todo a nuestro alrededor nos hace vernos inferiores frente a los infames monstruos que nos acechan. Empezando por las repugnantes sanguijuelas, lentas pero letales, serán nuestros primeros enemigos. Luego, nos toparemos con el primero de gran tamaño: el bedel, un hombre ciego de piernas cortas pero brazos extremadamente largos que podrá oírnos fácilmente e incluso olernos. Después, nos las tendremos que ver con los chefs gemelos, dos horrendos y agresivos cocineros que trabajan juntos, duermen juntos y hasta van al baño juntos (si no, no me explico el peculiar y perturbador diseño de su retrete). A continuación, nos adentraremos en el área de diseño oriental esquivando a los obesos huéspedes, quienes arrastrarán su estómago por el suelo tratando de devorarnos. Para finalizar, iremos allá donde nadie ha llegado para contemplar en todo su esplendor a la misteriosa Dama, una geisha enmascarada en cuyas dependencias abundan los maniquíes y los espejos rotos.

La forma de avanzar se basa habitualmente en el sigilo. Con el bedel, deberemos movernos muy lentamente, ya que tiene un oído muy agudo, mientras que ante los chefs tendremos que evitar que nos pongan el ojo encima escondiéndonos en cualquier rincón que veamos. En otras ocasiones, deberemos hacer todo lo contrario: ruido. Atraer al enemigo a una habitación con un sonido mientras nos escabullimos para hacernos con una llave o llamar al ascensor. Aunque nos detecten, hay una posibilidad de volver a escondernos, siempre y cuando seamos ágiles y no nos dejemos atrapar antes. En ciertos puntos, ocultarnos entre las sombras no servirá de nada y sólo podremos huir hasta que la amenaza en cuestión no pueda alcanzarnos.

El tercer capítulo es uno de los más difíciles, ya que hay
dos enemigos grandes a los que evitar casi todo el rato. 

Se ha atendido mucho al detalle en este juego: según dónde nos atrape un monstruo, es posible que haga alguna atrocidad con Six antes de reaparecer en el último punto de control, como meterla dentro de una cabeza de pescado, echarla a una olla o incluso engullirla. En un principio, las muertes iban a ser mucho más cruentas, pero parece ser que Bandai Namco puso un tope, así que jamás veremos al chef decapitando a la niña de amarillo (eso sí, podremos admirar el momento justo antes del corte). Las físicas también están muy bien elaboradas, así como la iluminación, y aunque no se puede desactivar la vibración, créeme cuando te digo que no hay ningún motivo para hacerlo, porque está tan condenadamente bien implementada que incluso nuestro ritmo cardíaco se sincronizará con el del mando. Aparte, varios logros/trofeos son muy desafiantes. Uno de ellos consiste en pasarse el juego sin morir en menos de una hora. ¿Estamos locos?

Pues... En realidad, no tanto, ya que éste es un título muy, muy corto. Veo también muchas quejas al respecto, y sí, a mí tampoco me gusta que deje con tantas ganas de más, pero tampoco creo que sea un motivo para declarar que el juego es malo. Limbo también era muy corto y fue brutalmente aclamado por la crítica, y nada nos garantiza que no llegarán expansiones o contenido extra para hacer Little Nightmares más rejugable. Por ahora, tendremos que aviarnos con los nomos y estatuas de cada fase. Los nomos son unos chiquitines huidizos, aunque algunos de ellos no se acobardan ante la presencia de Six; a esos, deberás darles un cariñoso abrazo. Las estatuas son unas figuritas de porcelana que tienes que arrojar y romper. Hay muy pocos nomos y estatuas en cada capítulo (de hecho en el último no hay nomos, sólo una estatua), pero algunos están muy bien escondidos.

La principal pega de Little Nightmares está relacionada con su duración, pero no es sólo que sea corto, sino que cada capítulo dura menos que el anterior a partir del segundo. El bedel es un enemigo complicado, pues es capaz de detectarte con suma facilidad y tiene unos brazos larguísimos que casi siempre te atraparán, por lo que la guarida será donde invertirás la mayor parte del tiempo de juego. El capítulo de la cocina tiene una duración media, y los chefs gemelos nos lo pueden poner difícil en más de una ocasión; pero la zona de huéspedes es sumamente fácil de atravesar, y el último capítulo es muy breve. Puedo llegar a perdonarlo porque es divertido de rejugar, aunque sea más por atender a los detalles que por encontrar los nomos y estatuas que falten, pero estaría genial que en un futuro ampliasen esta joyita con nuevas áreas o desafíos. Sólo el tiempo lo dirá...

Ratas, carniceros, celdas, parásitos, oscuridad, caníbales, 
secuestradores... Todos los temores de tu niñez, unidos. 

¿Conclusiones?

Aunque no es ninguna obra maestra, Little Nightmares es algo único. La ambientación tanto entrañable como siniestra, el aura de misterio, luces y sombras, el incesante balanceo de Las Fauces, los sonidos inquietantes... Llevamos casi medio año y ya tenemos un indie terrorífico y con mucha personalidad. ¡Enhorabuena, Tarsier Studios!

Gráficos
Unreal Engine 4 es una bestia parda, eso ya lo sabemos, pero es que encima lo han aprovechado increíblemente bien con una dirección artística que realmente asombrará a todos.

Sonido
El trabajo de Tobias Lilja y Christian Vasselbring con la banda sonora ha sido espectacular, y los sonidos del ambiente y de los objetos están sumamente logrados.

Jugabilidad
Ocupa muy pocos botones, lo cual está bien para un juego de este estilo. Correr, saltar, agarrar, moverse a hurtadillas y encender el mechero; no hace falta nada más.

Duración
La única pega importante, por así decirlo. Puede dar para unas tres horas, incluso si no vas a saco, y no es demasiado rejugable. Esperemos que sea algo temporal...

Lo mejor
· Un concepto muy original y bien implementado.
· Diseño de aúpa y apartado sonoro que sienta como un guante.
· Capaz de hacernos sentir auténtica tensión sin decir una sola palabra.

Lo peor
· Una vez superado, no queda mucho más por hacer.
· Se llega al final del juego en muy pocas horas.
· En ocasiones, cuesta hacer que Six se agarre a un borde.

Nota final
8

jueves, 4 de mayo de 2017

Análisis - La Pantera Rosa en Misión PeligRosa (PC)

Últimamente estamos muy retro en The Freak Remastered. El de hoy es un caso un tanto especial, ya que es un juego casi imposible de conseguir hoy día, que se regalaba en su momento con el periódico La Vanguardia. Además, es incompatible con los sistemas operativos actuales (de hecho, ya en Windows XP daba problemas). En cualquier caso, tenía muchísimas ganas de hablar de este título, ya que fue el archiconocido felino de dibujos animados quien me inició en el género de aventuras gráficas. En fin, basta de rodeos y veamos de qué va esto...


¿La Pantera Rosa ha protagonizado juegos?

¡Pues claro, la Pantera Rosa ha hecho de todo! No es extraño, tratándose de uno de los iconos más populares de los sesenta y uno de los dibujos animados más famosos y queridos del mundo. La compañía estadounidense Wanderlust Interactive hizo un gran trabajo con su primer proyecto, poniendo a este gatete en una aventura gráfica, pero por desgracia, sólo lanzaron dos juegos antes de desaparecer (no es un caso tan raro como creéis, fijaos en Whoopee Camp).

Veréis, en aquellos tiempos (caray, ya empiezo a hablar como un abuelete), se estilaba mucho el crear aventuras gráficas con ídolos de la cultura popular. Personajes como Indiana Jones, Ace Ventura o Mortadelo y Filemón tuvieron su hueco en la industria, y la Pantera Rosa no iba a ser menos. Fue así como llegó a nuestros quioscos La Pantera Rosa en Misión PeligRosa (The Pink Panther's Passport to Peril), una desternillante historia traducida y distribuida en España por Erbe Software. Seguro que todos estos nombres os suenan, ¿eh?

En este peculiar juego, Rosa es un agente secreto a las órdenes del inspector Clouseau. Su última misión consiste en procurar que todo vaya como la seda en un escondite secreto donde se hospedan auténticos genios de distintos lugares del globo. Bueno, quien dice "escondite secreto" quiere decir "Campamento Chilly Wa-Wa", y quien dice "genios" quiere decir "niños superdotados". Sin embargo, algo se tuerce al poco tiempo de comenzar la aventura y el agente Rosa se ve obligado a viajar a diferentes países del mundo para resolver el misterio recién planteado.

Éste fue un juego que marcó a muchos niños, no por su
calidad, sino por sus frases inolvidables. "¡Jugosa llave!"

Bien, ¿por dónde empezamos? Por el principio, supongo... Los gráficos de La Pantera Rosa en Misión PeligRosa son geniales para una aventura gráfica de su tiempo. Puede que hoy día no parezcan gran cosa, en especial teniendo en cuenta que la calidad de los dibujos no era la panacea, pero la paleta de colores y la enorme variedad de animaciones con las que cuentan los personajes solventan cualquier defecto que se pueda apreciar. También, casi todos los objetos interactivos están sutilmente resaltados para que no tengas que molestarte en pasar el puntero por toda la pantalla hasta dar con algo sobre lo que todavía no hayas hecho clic.

Tres cuartos de lo mismo van para el apartado sonoro: en una travesía alrededor del mundo, no pueden faltar temas que reflejen la cultura y el ambiente de cada país, ¡además de entretenidas canciones con letras! No sólo es una parte importante de esta mezcla entre juego y herramienta educativa, sino que además están acompañadas de animaciones de excelente calidad y letras muy bien traducidas. ¡Y qué voces! El doblaje al castellano es de lo mejor de su tiempo, haciendo que los diálogos sean aún más divertidos. Vale, es cierto que hay un par de frases por ahí sueltas en las que Rosa tiene una voz diferente, pero estamos hablando de una generación en la que podíamos darnos con un canto en los dientes si nos llegaba un juego doblado. Lo que tiene delito es que eso mismo pase en la actualidad, ¿verdad, Ulfric Capa de la Tormenta?

El humor está a la orden del día, es estupendo que apenas hayamos
tenido decepciones con caricaturas adaptadas a aventuras gráficas.

Lo bueno de este género es que es "relativamente" sencillo crear una aventura gráfica si sabes cómo. Pero además, La Pantera Rosa en Misión PeligRosa es una excelente herramienta educativa. Los juegos educativos siempre han existido, pero no todos han sabido atrapar a los peques con la misma facilidad. Nintendo lo intentó con Mario is Missing! y Mario's Time Machine, pero ya imagináis cómo salió aquello para que no volvieran siquiera a mentarlos. En este caso, Wanderlust Interactive nos obsequia con una máquina que nos proporciona información de todo lo que encontremos a lo largo de nuestro viaje. Pasaremos por seis países distintos: Inglaterra, Egipto, China, Bután, la India y Australia. En cada uno, conoceremos las costumbres y los estereotipos de sus habitantes, tendremos amenas conversaciones con ellos y podremos empaparnos de su cultura. 

Los puzles no son ni fáciles ni difíciles, así que tanto los retacos de la casa como los iniciados en aventuras gráficas lo encontrarán entretenido y nunca agobiante. Por otra parte, si eres especialmente bueno/a en el género, es posible que lo superes en muy poco tiempo. Si te atascas en alguna parte, el propio juego incluye pistas escritas en verso, para aderezar el cachondeo que ya de por sí traen los personajes y sus diálogos.

Por supuesto, y aunque el nombre de nuestro protagonista sugiere lo contrario, no todo es de color rosa. Ya que hablamos de las conversaciones, éste es un título sin opciones de diálogo. Puedes hacer clic en un personaje para charlar con él, pero no hay elección de frases ni nada por el estilo. Y es una pena, porque viendo lo bien escrito que está el guión, haber ampliado el mismo nos habría dado aún más horas de juego. ¡Ah, hablando de horas...! Un detalle curioso es que, en la contraportada del juego, se indica que da para cuarenta horas. ¡Cuarenta horas! Cómo se fliparon... Con seis horas sin ir a saco te basta y te sobra. Es cierto que con todo el texto que ofrece la máquina antes mencionada, tenemos mucha información que leer sobre cada país, pero os sorprendería la cantidad de chavales de los noventa que ni nos percatamos de aquella opción... No recuerdo haber usado el clic derecho para nada. 

Sí, es un juego bastante corto y lineal, pero por suerte, hoy día eso supone más un pro que un contra. ¿Y por qué? Porque, como he mencionado al principio, es prácticamente imposible jugarlo en un sistema operativo moderno. Existía un parche no oficial para Windows XP, pero para hacer que este software primitivo funcione en un equipo posterior, no queda otra que utilizar un emulador de Windows 95, haciendo que no se pueda guardar la partida. De modo que, cada vez que cierres la aplicación y pretendas continuar por donde lo dejaste la última vez, tendrás que despertar al speedrunner que duerme en tu interior, hacer todos los pasos de memoria y machacar la tecla espacio como si no hubiera un mañana para saltar los diálogos. 

La Pantera Rosa en Misión PeligRosa no tiene muchos defectos, y 
para quienes lo jugamos en su tiempo, son perfectamente perdonables.

En realidad, no hay mucho que rascar. Es un juego sencillo, entretenido, destinado a un público infantil pero perfectamente disfrutable a día de hoy por jugadores de cualquier edad. Ya para cerrar, voy a contar una vivencia que muchos de quienes jugasteis compartiréis conmigo, aunque no influirá en la nota final...

En todo el juego, pasamos cuatro veces por el Campamento Chilly Wa-Wa, notándolo cada vez más extraño y deteriorado. Al principio es un lugar vivo y acogedor donde ves a los críos pasándoselo teta. Al volver de Egipto, el cielo y el entorno en general está mucho más gris que antes. Tras nuestro paso por la India, todo está igual de mal o peor, acompañado de una lluvia incesante. Finalmente, una vez acabada nuestra visita a Australia, volvemos una última vez a Chilly Wa-Wa y... En fin, concluyamos con una captura de pantalla. Puede que hoy día no os parezca nada del otro mundo, pero no conozco absolutamente a nadie que lo jugase de pequeño sin haber sentido siquiera una pizca de miedo. Y si a eso le añadimos la música que sonaba en aquel instante... Como digo, esto es algo que no va a afectar a mi valoración, pero tenía que soltarlo... Sobretodo porque estos juegos simples y antigüillos no dan mucho material para una review y de alguna forma hay que rellenar.

¡Pero en la carátula ponía "Para todas las edades"! ¡Quiero que me
devuelvan mi dinero! Oh, cierto, me lo regalaron con el periódico...

¿Conclusiones?

No queda mucho más que añadir... Realmente, no es un juego muy complicado, y aun así es una muy digna aventura gráfica para su década. Los pocos que tuvimos la oportunidad de jugarlo fuimos inmensamente afortunados, e incluso existe una segunda parte llamada La Pantera Rosa en Abracadabra Rosa. Estos fueron los dos únicos juegos que Wanderlust Interactive creó antes de desaparecer, y es una verdadera lástima, eran muy competentes y me habría encantado ver más trabajos suyos con otras licencias. En fin, nos queda el bonito recuerdo de La Pantera Rosa en Misión PeligRosa: una estupenda aventura para todas las edades.

Gráficos
Es sorprendente lo que algunos podían llegar a hacer con un limitado PC noventero. La palma se la lleva la gran cantidad de animaciones.

Sonido
Una banda sonora de muy buena calidad, canciones con letra igual de geniales y un doblaje al castellano cojonudo. ¿Cómo olvidar el guiño a Chiquito al principio de nuestra aventura?

Jugabilidad
La justa y necesaria para hacer funcionar un point and click de este estilo. Todo se maneja con el ratón, incluso el inventario se abre haciendo clic en Rosa, aunque no hay opciones de diálogo...

Duración
Ufff... ¿De verdad me vais a hacer hablar? Éste es un juego bastante corto, a no ser que te empolles toda la información sobre los países que visitas. Y no todos conocíamos aquel apartado.

Lo mejor
· Uno de los mejores títulos de nuestra amada pantera.
· Gráficos y música muy buenos para su tiempo.
· Una herramienta educativa muy eficaz.

Lo peor
· Al contrario que con otras aventuras gráficas, no se nos ofrecen opciones de diálogo.
· Es muy corto, no da para cuarenta horas por mucho que la contraportada lo diga.
· Es casi imposible de hacer funcionar una copia legal en un PC moderno.

Nota final
7